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Destapes Bravo Alcantarillado · Hidrojet
Sumidero de calle con basura y sedimento acumulado antes de la limpieza
Guía

Qué no echar al desagüe

Toallas húmedas, aceite, pelo y soda cáustica. Qué le hace cada uno a la tubería y qué conviene hacer en su lugar.

La mayoría de los destapes que atendemos no empiezan con una falla de la red. Empiezan con algo que se echó por un desagüe y no debía ir ahí. La tubería no se tapa de un día para otro: se va cerrando, y el día que revienta es solo el día en que terminó de cerrarse.

Estos son los que más aparecen cuando se abre una cámara.

La grasa, que entra líquida y se queda sólida

El aceite de cocina sale caliente de la sartén y corre como agua. Cuatro metros más allá, dentro de un ducto enterrado, ya está a temperatura ambiente y se pega a la pared. Encima se adhiere todo lo que pasa después: restos de comida, pelo, arenilla.

Ese depósito es el que reduce el diámetro útil del ducto. Por eso una cocina de restaurante puede tener descargas lentas con la red «destapada»: el paso está abierto, pero por un tubo que hoy tiene la mitad del diámetro con que se instaló.

En su lugar: el aceite usado va a un frasco y a la basura. Es la medida más aburrida de esta lista y es la que más destapes evita.

Las toallas húmedas, que no se deshacen

El papel higiénico se rompe en agua en segundos. Las toallas húmedas no: están hechas con fibra tejida justamente para que resistan mojadas. Aunque el envase diga «biodegradable», eso describe qué le pasa en meses en un vertedero, no qué le pasa en el minuto y medio que demora en llegar a la primera curva.

Ahí se enganchan entre ellas y forman una trenza. Es de los tapones más firmes que existen y casi nunca cede con químicos: hay que ir a sacarlo.

En su lugar: al tacho. Vale igual para toallitas de bebé, cotonitos, hilo dental y pañuelos desechables.

El pelo, en el baño

Un pelo no tapa nada. Miles, con jabón y grasa corporal encima, forman una malla que retiene todo lo demás. Es la causa más común de la tina que se vacía lenta.

En su lugar: una rejilla de dos mil pesos en la ducha resuelve el noventa por ciento.

La arena y los escombros

Después de una obra, o simplemente en una casa cerca de la playa, entra arena. No se descompone y no flota: se deposita en los tramos con poca pendiente y se compacta. Eso es lo que se llama embanque, y no sale con agua: hay que retirarlo.

Y la soda cáustica, que merece párrafo propio

Es lo primero que recomienda todo el mundo y es lo que más problemas nos deja.

La soda reacciona con la materia orgánica generando calor. Sobre un tapón de grasa y pelo, lo que hace no es disolverlo: derrite la superficie, y esa capa vuelve a enfriarse aguas abajo convertida en una masa más dura y más pegada que la original. El tapón que era blando pasa a ser compacto.

Aparte, si no logra pasar, queda un volumen de soda estancada en contacto con la tubería. En PVC ataca las uniones; en cañería metálica antigua, la corroe.

En su lugar: si el agua todavía baja, agua caliente —no hirviendo, que deforma el PVC— y un desatascador de goma. Si no baja, es un destape, y cada producto que se le eche encima antes hace el trabajo posterior más caro, porque hay que sacar además lo que el producto endureció.

Lo que hay detrás de esta lista

Ninguno de estos residuos tapa nada por sí solo. Lo que tapa es la combinación: la grasa pega, el pelo teje, la arena pesa y la toalla amarra. Por eso el mismo desagüe aguanta años y después falla dos veces en un mes — no es que empeorara de golpe, es que cruzó el punto donde ya no queda diámetro de sobra.

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